Nuestra propia sangre. Mariano Sánchez Soler


Es una novela exigente que demanda de su autor tanto madurez para aceptar y comprender los recovecos de los personajes, como criterio para escoger una prosa exacta que evite alambicamientos y retóricas, además de sensatez para narrar sin obviedades, tópicos o sentimentalismos.

Sería muy difícil, casi imposible, explicar a las nuevas generaciones –treintañeros hacia atrás– quién fue y, sobre todo, lo que significó la “Dulce Neus” en aquel lejano año de gracia de 1981. Hoy en día, en que la agresión machista tiene hasta categoría jurídica y nombre científico – “violencia de género” – resulta imposible imaginar no ya una mujer y su camada de seis se rebelasen contra un hombre de bien –por más que fuese un patriarca excesivo, violento y sanguíneo– y le asesinaran; sino la conmoción social y mediática que el terrible hecho causó en una sociedad que acababa de iniciar –desde que, tras un falso arranque, el 23 de febrero diera el pistoletazo de salida– la tan traída y llevada Transición.
Y así, los españolitos de aquel entonces nos encontrábamos, de golpe y porrazo, con una Lady Macbeth fría, calculadora y cañí, que había delineado, utilizando como arma del crimen a sus hijos e hijas, una pulcra venganza, un cabal asesinato que hubiera pasado inadvertido de no ser por la inoportunas sospechas de la empleada de hogar de la familia.
Desde aquel momento, Neus Soldevila, que no tardó en ser conocida como la Dulce Neus, y su familia –cual una suerte de Mamá y sus increíbles hijos siniestra– pasaron a ser patrimonio público al formar parte de uno de los primeros y auténticos circos mediáticos, creados ad maiorem gloria de la ciudadanía hispánica, que recibió el aluvión con sus mejores galas, consumiendo con avidez generosas y abundantes raciones –hábilmente dosificadas– de secretos inconfesables, silencios eternos, escándalos insoportables, amantes espurios, declaraciones en exclusiva, fugas sorpresivas y, como guinda, unas buenas medidas de desnudos artísticos en Interviú, que convirtieron a Neus Soldevila en un mito de la recién estrenada modernidad.
Quizás, ya cumplido el cuarto de siglo de aquel ayer, toca escribir esa historia; quizás solo podría hacerlo alguien como Mariano Sánchez Soler, quien vivió aquel entonces en las trincheras del día a día, y quizás, creo, solo se pueda contar –y entender– como lo ha hecho en Nuestra propia sangre.
El autor ha escogido las víctimas –y autores– de aquel crimen y ha contado su historia, uno a uno tomando la voz de la madre, tomando la voz de cada uno de los hijos, y fundiéndose con cada asesino, haciéndolos suyos durante treinta monólogos a tumba abierta.
Es, en este sentido, una novela exigente que demanda de su autor tanto madurez para aceptar y comprender los recovecos de los personajes, como criterio para escoger una prosa exacta que evite alambicamientos y retóricas, además de sensatez para narrar –sin obviedades, tópicos o sentimentalismos– la desoladora historia de la cruel supervivencia de una madre y de sus críos.
Quizás, ya dije, sólo podía contar esta historia alguien como Mariano Sánchez Soler. Y lo ha hecho. Con creces.

Rey Lear, 2009


Luis de Luis

Presentación de Nuestra propia sangre


En la madrugada de un 21 de junio, a principios del verano, un hombre de

unos 45 años apareció asesinado en la localidad alicantina de Beniarbeig.
El escritor y periodista Mariano Sánchez Soler ha ganado el XII Premio
Francisco García Pavón de novela policíaca con la reconstrucción de este
crimen, un parricidio contado en primera persona por sus ejecutores: la
esposa de la víctima y todos sus hijos. Mediante cartas y testimonios en
primera persona cada uno aporta su versión de los hechos, contradiciendo
la de los demás, y permitiendo al lector descubrir la realidad de lo ocurrido
al tiempo que va perfilando la personalidad violenta de la víctima y su
empeño por someter a todo tipo de maltratos a todos los miembros de una
misma familia que se juramentaron para cometer el asesinato.
Mariano Sánchez Soler ha conseguido una novela realista y dura que remite
al caso de la dulce Neus y en la que el sufrimiento de los protagonistas
corre paralelo a la investigación del crimen. Un policiaco escrito con
lenguaje directo y preciso que aborda los diferentes ángulos de lo que se
ha dado en llamar la "violencia de género".
La librería Estudio en Escarlata, le invita el jueves 4 de febrero a las
19:30 horas a la presentación de la novela Nuestra propia sangre de
Mariano SANCHEZ SOLER acompañado por Pedro COSTA, director y productor
de cine, y Jesús EGIDO, editor de Rey Lear.
Entrada libre hasta completar aforo.
Si quiere algún ejemplar dedicado por el autor, puede ponerse en contacto
con nosotros a través del teléfono 91 543 0 534 o del email
info@estudioenescarlata.com
Enlaces:
http://www.estudioenescarlata.com/fichalibro.php?id=978-84-92403-32-5


ESTUDIO EN ESCARLATA
LA LIBRERÍA DE LOS GENEROS POPULARES: POLICÍACO, NOVELA NEGRA, THRILLER,
AVENTURAS, CIENCIA FICCIÓN, FANTASÍA, TERROR, EROTISMO
C/ Guzmán el Bueno, 46 (esq. Fernández de los Ríos) 28015 Madrid
Tno. 91 543 0 534 Fax 91 543 0 535. Lunes a sábado 10-14:30 / 17-20:30
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De paso. Paco Ignacio Taibo II


EL SANTORAL ANARQUISTA: SEBASTIÁN SAN VICENTE

Una vez fue México y hubo una revolución. ¿O hubo varias? En el escenario de esa revolución actuaban por derecho los mexicanos. Y también un español de Gijón: Sebastián San Vicente, mecánico naval, anarquista, mal orador, buen organizador, sindicalista revolucionario, cantor de habaneras, elegante, narizotas, media sonrisa, buen tirador, chopinesco, alguien a quien nunca se le ocurrió pedir permiso para vivir.
De paso narra las andanzas de S.S.V. en el México de 1920, su eficacia en la reorganización de la CGT, las luchas frente a las fuerzas vivas y la CROM.
Para hacerlo Taibo II echa mano de la continuidad inventada, tomada de la oralidad, para contar lo que probablemente sucedió.
Esto es literatura, señores, literatura de la buena. Su lectura nos deja perplejos como en la vida misma. No nos da Taibo los hechos masticados, no sobrepone el efecto que quiere conseguir a la tarea de pensar. Cuando uno cierra el libro y deja de disfrutar con la literatura (y se disfruta mucho con el libro de Taibo) las neuronas se amplían, se empieza a pensar. Es una realidad troceada, un espejo que se ha tirado al suelo para conseguir que sea el lector quien recoja los fragmentos, los una y les dé sentido.
Se mezclan en De Paso el diario del perseguidor, los informes policiales, lo que de S.S.V. pensaban quienes le conocieron, las sospechas del autor frente a su editor.
Esto no es puro entretenimiento (que lo es), pero no sólo eso. Este es un libro vivo, es un libro verdad.
Queda ampliado el santoral anarquista. Gracias Taibo.

Editorial Bruguera, 2009

Aprivativa

El misterio de la llave perdida. Ángel Colodro


A nadie le pasará por alto la familiaridad y la cercanía con la que Colodro trata a todos y cada uno de sus personajes. Es más; se nota que no habla de oídas, y que describe unos ambientes –el periodismo de sucesos en la España profunda– y un tiempo –los primeros años de la democracia– que conoce no porque los haya consultado en manuales de texto, sino porque los ha vivido de forma activa.


Sucede con ciertos libros, como El misterio de la llave perdida, que ya en desde un primer momento se ganan nuestra simpatía. Y si la novela de Ángel Colodro se ganó mi atención, fue por su espontaneidad, porque el autor asumía desde el primer momento su papel de artesano tradicional, bien lejos de las fórmulas del best seller prefabricado. Por el módico precio de 5€, y en menos de 140 páginas, con un libro que casi cabe en el bolsillo de la camisa, Colodro nos pasea por la España de principios de los ochenta, eso sí, para resolver un caso criminal y sin perderse por los rincones de la nostalgia.

En El misterio de la llave perdida, Javier Plaza, joven periodista de sucesos que trabaja en el célebre semanario El Caso, acompañado por la fotógrafo Pepa, llegan a un pueblo de la sierra de Granada. Las sombras del pasado franquista, muchos sueños truncados y los sueños visionarios del periodista se entremezclan hasta llegar al desenlace.

La portada advierte que esta obra se basa en hechos reales, y al consultar la biografía del escritor, nuestras sospechas –leemos novela policiaca y por eso sospechamos– se confirman: Ángel Colodro ha trabajado como detective privado y después como periodista; además, pasó por esa gran cantera que supone el injustamente olvidado El Caso. Un inciso: recuérdese, para advertir la importancia del tabloide, el seguimiento que en el mismo hizo Pedro Costa de “El proceso de Burgos”, o Carlos Sedano del “Caso Urquijo”.

A nadie le pasará por alto la familiaridad y la cercanía con la que Colodro trata a todos y cada uno de sus personajes. Es más; se nota que no habla de oídas, y que describe unos ambientes –el periodismo de sucesos en la España profunda– y un tiempo –los primeros años de la democracia– que conoce no porque los haya consultado en manuales de texto, sino porque los ha vivido de forma activa.

Sucede con cierta frecuencia que cuando un autor quiere retratar una época bien querida, acaba perdiéndose entre montañas de recuerdos y anécdotas, en miles de referencias que sólo él y sus amigos recuerdan. Por el contrario, en esta novela encontramos una estructura sencilla y bien trabajada, basada en breves capítulos, donde las puntuales alusiones al ambiente de la época –del aceite de colza a los conciertos de rock, del choque generacional entre padres e hijos a la aparición de las primeras casas “okupa” – todas esas alusiones, decía, quedan en un discreto segundo plano para que la investigación criminal fluya sin obstáculos. No obstante, siguiendo la tradición de la novela negra española, Colodro parece centrarse más en el aspecto humano del crimen, el ambiente social, las costumbres, que en la investigación policial propiamente dicha.

Y en esas estaba; había pagado 5€ para conocer los entresijos de un caso criminal y me considero satisfecho. Sin ningún tipo de demora, de forma depurada, quedando a un lado esas subtramas que tanto gustan a algunos, Colodro lo resuelve todo, y en poco más de cien páginas. Según se anuncia, esto no ha hecho más que empezar. Pronto habrá más aventuras del periodista de sucesos Javier Plaza, y tendremos una trilogía. No dudaremos en acompañarle en sus incursiones dentro de la España profunda.


Es ediciones, 2009


David G. Panadero